viernes, 9 de marzo de 2012

LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN EN LA FORMACIÓN DEL DOCENTE:

UNIVERSIDAD PANAMERICANA CABRICAN QUETZALTENANGO:
FACULTAD DE:
Educación.
CARRERA:
Profesorado de segunda enseñanza media en pedagogía y ciencias sociales de la educación.

CURSO:
Tecnología educativa II
DOCENTE:
Juan Nicolás García.
ESTUDIANTE:
Olga Elizabeth Pérez Alvarez.
TRABAJO DE:
Tecnología de la información y la comunicación en la formación del docente.
FECHA DE ENTREGA.
Nueve de marzo del año dos mil doce.
LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN EN LA  FORMACIÓN DEL DOCENTE:
El artículo presenta algunas reflexiones en torno a la formación del docente en TIC en términos de las competencias a desarrollar y la perspectiva metodológica aconsejable a esa formación, si lo que pretende es desarrollar capacidades en términos de recursos para la actuación reflexiva. Todo ello  en el marco de la convergencia europea para contribuir al Espacio Europeo de Educación Superior como una oportunidad que se nos ofrece en términos de cambios en los planes de estudio y de las perspectivas metodológicas de la enseñanza. En primer lugar, se abordan los contenidos y competencias a promover derivadas de documentos nacionales e internacionales sobre el tema. En segundo lugar, se propone una metodología de enseñanza congruente a la promoción de esas capacidades. Por último, se ofrece un caso de formación docente en Tecnología Educativa en el contexto europeo que a la luz de las ideas vertidas puede ser  considerado ejemplar tanto por  su planificación como por sus resultados de aprendizaje.

 Sobre la formación inicial en TIC del docente.
La sociedad actual, cultural y tecnológicamente compleja, nos enfrenta a un importante replanteamiento de la educación en sus diferentes ámbitos y niveles, y en este sentido, la formación inicial del docente es un elemento clave y estratégico a la hora de llevar a cabo diferentes tipos de mejoras, y enfrentar así, muchos de los nuevos retos y problemas que no existían pocas décadas atrás. Entre estos retos nos encontramos con un mundo en que el cambio continuo, la proliferación de información, la generación de nuevo conocimiento y el uso de tecnologías digitales se encuentran a la orden del día, y por lo cual es imprescindible definir una serie de nuevas competencias para el ejercicio de la docencia. 
Cuyo dominio comienza con su utilización como instrumentos potentes para tratar, almacenar y transmitir información, pero que sigue con su uso y producción para la enseñanza  y el aprendizaje, lo que implica también su comprensión crítica. Es decir, no alcanza con saber consultar un material multimedia educativo, es necesario integrarlo con sentido en una secuencia didáctica determinada, y a la vez descartarlo críticamente cuando no obedece a nuestros intereses como docentes, hasta crear uno nuevo acorde a nuestra visión y necesidades.
Por tanto, cuando utilizamos el término competencias no lo definimos como estándares de actuación de una actividad profesional sin importar el tipo de comprensión que dicha actividad pueda promover, tal como eran entendidas por los enfoques conductistas sobre el adiestramiento laboral,  se entienden más bien como las características subyacentes que posee un individuo relacionado de manera causal con los criterios de referencia efectivos en un trabajo o situación. En este sentido, nos remiten a alguien que sabe, que tiene capacidad reconocida para afrontar una situación, y decidir qué hacer, con un cierto grado de dominio, tanto de habilidades como de recursos. 
Tal visión aplicada al campo de las competencias docentes en el ámbito de la tecnología educativa, necesita no solamente de la definición de capacidades a desarrollar como punto de mira de la formación. También será importante considerar los métodos de enseñanza o la  perspectiva metodológica que esa formación asume. Si lo que se espera es el desarrollo de capacidades, una metodología basada en la reflexión estará probablemente más cerca de su real adquisición.
Actualmente  Gran parte de las universidades de la región  han comenzado a implementar reformas en los planes de estudio, no solamente en cuanto a la estructura de las titulaciones, los objetivos y los contenidos a tratar, sino también en cuanto a las metodologías de enseñanza, lo que incluye también la manera de contabilizar el trabajo de los estudiantes. Los cambios metodológicos que se están impulsando como producto de la convergencia europea, ya señalada, y que podrían favorecer el desarrollo de tales competencias. 
Los contenidos y competencias en cuatro dimensiones
La formación  en TIC, en términos generales, no ya aplicada a la formación del docente específicamente, debía asumir el desarrollo de competencias al menos en cuatro dimensiones: instrumental, cognitiva, actitudinal, y política.  
  1. Dimensión instrumental: relativa al dominio técnico de la tecnología, conocimiento práctico del “hardware” y “software” que emplea cada medio. 
  2. Dimensión cognitiva: relativa a la adquisición de los conocimientos y habilidades específicas que permiten buscar, seleccionar, analizar, comprender y recrear la enorme cantidad de información a la que se accede a través de las tecnologías. Es decir, aprender a utilizar de forma significativa la información. En relación al docente incluiría también el uso significativo de la tecnología en el sentido que ésta se integra en la visión más amplia de lo que implica para el docente enseñar y aprender. Algo que le permite evaluar cuándo un medio es adecuado o no y por qué, más allá de cualquier imposición. 
  3. Dimensión actitudinal: relativa al desarrollo de un conjunto de valores y actitudes hacia la tecnología de modo que no se caiga ni en un posicionamiento tecnofóbico ni en uno de aceptación acrítica, ambos sin fundamento razonado alguno. 
  4. Dimensión política: relativa a la toma de conciencia sobre la influencia de la tecnología y su “no neutralidad”, es decir, ésta no es aséptica, sino que incide significativamente en la manera en que interactuamos con el entorno, entre las personas, modificando, por ejemplo, las maneras en que realizamos muchas actividades cotidianas, y excluyendo, eventualmente, de este circuito a muchas personas que por diferentes razones no pueden acceder a ellas.
  Para informar la toma de decisiones en relación a los cambios en los planes de estudio de la formación docente inicial, coincide en términos generales con las dimensiones señaladas. Afirma que el desarrollo de estas habilidades para los docentes comprende:
a) competencias instrumentales informáticas,
 b) competencias para el uso didáctico de la tecnología,
c) competencias para la docencia virtual,
 d)  competencias socioculturales,  y
 e) competencias comunicacionales a través de TIC:
a) Competencias instrumentales informáticas: adquisición de los conocimientos y destrezas como usuario de recursos informáticos tanto del “hardware” como del “software”, es decir, utilizar los recursos del sistema operativo, navegar y comunicarse por Internet, emplear procesadores de texto, de creación de presentaciones, de bases de datos, etc.;
b) competencias de uso didáctico de la tecnología: adquisición de conocimientos y destrezas para utilizar las nuevas tecnologías en el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado, para la planificación, desarrollo y evaluación de proyectos y actividades didácticas apoyadas en el uso de ordenadores, así como para la creación y desarrollo de materiales didácticos digitales;
c) competencias para la docencia virtual: adquisición de conocimientos, habilidades y destrezas para saber planificar, desarrollar, hacer el seguimiento y evaluar procesos de enseñanza y aprendizaje a través de recursos y aulas virtuales;
d) competencias socioculturales: adquisición de conocimientos y desarrollo de actitudes críticas hacia las nuevas tecnologías para la formación democrática del alumnado en tanto ciudadano de la sociedad contemporánea.
e) competencias comunicacionales a través de TIC: adquisición de las habilidades y estrategias de comunicación y de trabajo colaborativo entre docentes a través de espacios y redes virtuales. 
 Las capacidades de los docentes y las dimensiones , dando una especial relevancia al desarrollo de la docencia a distancia, mediante entornos digitales de gestión del aprendizaje, pero siguiendo los lineamientos, en tanto no se queda en aspectos instrumentales sino que avanza sobre un uso de las TIC contextualizado en propuestas didácticas de ruptura con la enseñanza instructivo-transmisiva, como el trabajo colaborativo, o la creación de materiales digitales nuevos, para satisfacer diversas necesidades en contextos didácticos particulares.
La UNESCO ofrece una propuesta similar cuando afirma que los docentes en ejercicio necesitan estar preparados para proporcionar a sus estudiantes oportunidades de aprendizaje apoyadas en las TIC, ayudándoles a sacar provecho de estas herramientas a favor de un aprendizaje reflexivo, basado en la resolución de problemas y en la generación de conocimiento. Para ello reivindican el uso de recursos como las simulaciones interactivas, los recursos educativos digitales abiertos y  los instrumentos sofisticados de recolección y análisis de datos.  Todas opciones consideradas como las más indicadas para el desarrollo de la comprensión y el pensamiento crítico. Es decir, no sólo no se queda en un enfoque instrumental en lo que a competencias en TIC a desarrollar se refiere, sino que avanza en un modo particular de uso y desarrollo de propuestas pedagógicas basadas en TIC, enfatizando aquellas que permiten el desarrollo del aprendizaje  autónomo. El aprendizaje que se realiza fuera del marco de una institución educativa, y por lo general, sin la intervención de un profesor, independientemente de las características que este aprendizaje tenga.
La formación ha contado y cuenta hoy con desarrollos muy diferentes, dependiendo de las visiones y  conocimientos del docente que lleva a cargo la docencia.  En las primeras décadas, en parte por la falta de alfabetización informática de los estudiantes, el énfasis en la formación tuvo un carácter instrumental, casi relegado a la formación en el uso de herramientas como procesadores de texto, bases de datos, programas de dibujo. Asimismo el cambio que las diferentes aplicaciones informático- educativas han sufrido  en este largo período ha obligado a reiteradas re-estructuraciones de los objetivos y contenidos que estas asignaturas debían atender.
 Los lineamientos que hoy diferentes actores vinculados al campo de la Tecnología Educativa propugnan como los más adecuados. No obstante, la situación actual de cambio de planes de estudio se ofrece como una nueva oportunidad para dar cabida a las aproximaciones señaladas en cuanto a la formación necesaria hoy para los futuros docentes. El espacio a conseguir será fruto de la batalla académica y política que también debería atender a las metodologías de enseñanza utilizadas, éstas todavía más variadas en el conjunto de instituciones que atienden la formación docente. De otra manera, se puede caer  en planteamientos mecánicos y poco reflexivos del uso de la tecnología para la educación.
Las instituciones de formación inicial y permanente de docentes
Las Instituciones Formadoras y Actualizadoras de Docentes (IFAD) son instancias educativas formales encargadas de proporcionar y enriquecer teórico-metodológicamente la formación inicial y permanente del docente. Su organización y operatividad dependen de la Secretaría de Educación Pública; unas de la Dirección General de Normatividad para las Escuelas Normales, otras son subsedes de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y otras más de la Coordinación Estatal de Actualización del Maestro (CEAM) y del Centro de Actualización del Magisterio (CAM), con relativa autonomía en la propuesta de determinados programas de formación docente.
Con historias separadas inicialmente, obedeciendo a contextos específicos que les dieron origen y  llamadas a compartir un proyecto de Estado en lo que respecta a la educación formal, ofrecen una diversidad de programas de formación inicial y permanente, en ocasiones de forma aislada, otras veces articuladas con la intención de resolver la problemática no sólo de la formación inicial y permanente de sus docentes sino de impactar en la escuela pública como consecuencia directa de sus programas dirigidos hacia los docentes en formación y en servicio, creando Especialidades, Diplomados, Licenciaturas y programas de Postgrado en Educación. Una de las características de los diversos niveles de formación propuestos por las Instituciones Formadoras y Actualizadoras de Docentes es la modalidad de programas de carácter presencial con poco uso de la tecnología telemática, intentando adaptar las NTI y C al modelo formal, normativo y rebasado curricularmente por otros escenarios educativos en cuanto al modo de socializar el conocimiento como lo representa la educación a distancia y programas de formación en y para el trabajo empresarial, cuya flexibilidad es acorde a las necesidades de los sujetos, de la institución y a su realidad en el ámbito económico, político y cultural.
En este contexto, la docencia y sus procesos institucionalizados de formación como profesión posee problemas específicos diferentes a los de otras profesiones. Mientras las profesiones liberales se desarrollan en ambientes diferentes al de la docencia, donde sus relaciones laborales se establecen con base en sus saberes y su evolución, sin dependencia directa de alguna institución, con la docencia no sucede así, dependen del Estado para su formación y ejercicio laboral en un lugar bien definido: la escuela.
Las funciones sociales de la escuela y la formación docente cambian con la época según las ideas y modos culturales predominantes en cada sociedad. En la actualidad, las nuevas formas de organización social y laboral menos jerárquica y más horizontal, los cambios de producción, gestión y distribución del conocimiento que se están generando fuera de los espacios escolares, hacen que se le soliciten nuevas funciones a la escuela y a las instituciones encargadas de la formación docente.
Los retos de la formación docente son diversos, pero se concentran en facilitar aprendizajes en los alumnos para la vida en el uso y manejo de un conocimiento cada vez más versátil en el campo social y laboral, sujetos con competencias para aprender por sí mismos en la práctica, la experiencia, el trabajo colaborativo y autogestivo en situaciones inéditas. Ya no se trata de formar en saberes, en conocimientos establecidos y adquiridos en espacios institucionalizados para una sociedad industrializada, sino la formación en competencias; de procesos cognitivos en el desarrollo de actitudes, de habilidades y destrezas hacia la búsqueda de información y de comunicación para el intercambio de ideas en el trabajo en equipo; en el aprendizaje para la aplicación del conocimiento en problemas y situaciones inéditas, con el uso de las innovaciones tecnológicas y de los procesos de interacciones humanas en lo que se le ha denominado como globalización de la cultura.
Formación inicial y permanente de docentes y nuevas tecnologías.
La formación inicial y permanente de docentes para la sociedad del aprendizaje, requiere de sujetos con nuevas competencias, no sólo comunicativas y del dominio de saberes específicos, sino alude también a cuestiones emocionales y del conocimiento de la diversidad cultural. La vinculación entre el proyecto de vida del sujeto en formación, de los recursos en que se apoye la formación docente profesional y la forma de organización institucional posibilita un proceso continuo de aprendizaje a lo largo de la vida.
Cualquier modelo de formación de docentes debe permitir y potencializar diversas estrategias de
comunicación humana directa, “cara a cara” entre los docentes y discentes, pero sin olvidar la importancia creciente de otras formas de comunicación a través de las nuevas tecnologías de la información. El conocimiento del uso de las NTI y C y su adecuación a las necesidades reales del proceso formativo, tiende a relegar la alineación que se pueda caer con las nuevas tecnologías. En la medida que los docentes formadores de docentes y los docentes en formación conozcan otras alternativas de comunicación y tengan acceso a fuentes de información fuera del espacio escolar, las nuevas tecnologías serán un medio que fortalezca su proyecto de vida profesional. Es también una alternativa en el entendimiento de la diversidad de estilos y ritmos de aprendizaje en ambos; docentes y sus estudiantes.
Otra característica de la importancia de la incorporación de las nuevas tecnologías se encuentra en la forma en que el conocimiento se genera, circula y crece en las redes telemáticas y en las nuevas tecnologías; teleconferencias, televisión por cable, correo electrónico, sitios Web de discusión, Internet, comunidades virtuales de aprendizaje, chat entre otros. Los actuales procesos de formación de profesiones liberales en instituciones privadas, utilizan a estas nuevas tecnologías en su proceso inicial pero más frecuentemente en su ejercicio profesional, de aquí la importancia que los docentes y sus estudiantes estén formados en el uso de nuevas tecnologías para acceder a una formación y actualización continua, en la incorporación de estas nuevas formas de comunicación, de aprendizaje mediado por las NTI y C. Monedero propone un modelo de formación docente inicial integral a través de mecanismos de comunicación mediados por las NTI y C.

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